A través de nuestro proyecto “Mujeres migrantes y refugiadas como mediadoras interculturales y agentes de cambio comunitario”, formamos y capacitamos a mujeres con estos perfiles en el campo de la mediación intercultural a través de un curso y una sesión práctica. La experiencia vital de estas mujeres se convierte en un importante recurso que facilita una intervención más empática y respetuosa.
Las mujeres migrantes y refugiadas ocupan nuevos espacios de participación, resignifican su rol social y de género e incrementan su capacidad a la hora de tomar decisiones en el desarrollo comunitario de su entorno inmediato.

En qué consistió este curso de mediación intercultural

El curso ayudó a las alumnas, mujeres migrantes y refugiadas, a convertirse en profesionales de alta calidad en la mediación intercultural y resolución de conflictos culturales.
 
Para ello, se utilizan dinámicas grupales para afianzar los vínculos entre las alumnas, propiciando el conocimiento mutuo, la comunicación, la escucha activa, la confianza y la empatía. Se llevan a cabo dinámicas de mediación y resolución de conflictos culturales complejos mediante casos reales, juegos experienciales, testimonios de vida, role playing, ejercicios de análisis de situaciones de conflictividad cultural, actividades introspectivas y sesiones de sensibilización y concienciación, entre otras.
 
El curso tiene una duración de 100 horas, de las cuales 80 son teóricas, en las que se profundiza en contenidos como las metodologías y competencias para la mediación intercultural y comunicación o perspectiva transcultural e interseccional; la resolución de conflictos; la prevención de delitos de odio, racismo, xenofobia, LGTBIfobia; la identificación de recursos locales (públicos y privados); y la inserción laboral de mujeres migrantes, entre otros. 
 
Al tener mujeres migrantes y refugiadas formadas como mediadoras interculturales, se crea un espacio estable de aprendizaje en un entorno de confianza para las personas que van a recibir su apoyo posteriormente.
 
Tras finalizar su formación, las mujeres ponen en práctica lo aprendido en una sesión práctica donde ejercen como mediadoras de conflictividades existentes en centros educativos. Es una sesión que sirve indirectamente de sensibilización al alumnado y equipo docente.
 
Se realiza con 20 familias en riesgo de exclusión social, migrantes y con conflictos culturales. Se trata de un proceso flexible y participativo de resolución pacífica de conflictos en el que son las familias las que recurren voluntariamente a nuestras alumnas, que han recibido formación como mediadoras.
 
Participan familias de diversas culturas. La convivencia permite hacer una mediación real de manera grupal a través de diferentes dinámicas interculturales con el fin de entrenar a las personas participantes en habilidades y actitudes necesarias para la mediación intercultural. 
 
En este vídeo se muestran los retos que afrontan las mujeres migrantes y refugiadas y cómo este proyecto sirve como vía de formación e inserción sociolaboral de las mismas.

El proyecto mediación intercultutal ha sido financiado por