Carlos Echánove es madrileño, aunque ha residido en Francia, Alemania, Singapur y Japón. Es ingeniero industrial y, aunque desarrolló gran parte de su carrera en la empresa Michelín -asumiendo diversas funciones de Dirección Industrial, Dirección de la Logística y Customer Service europeas, así como la Vicepresidencia de Michelín en Asia-, en 2022 su vida cambió por completo. Había vuelto a España en 2017 y cinco años después decidió dejar la Dirección General de la empresa de logística SEMAT para tomar la Dirección General de ONG Rescate.
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¿En qué punto exacto dirías que está hoy ONG Rescate? ¿Crecimiento, consolidación, cambio de etapa…? ¿Cuál es la fotografía real de la organización en este momento?
Después de un crecimiento muy importante, tanto en los programas de atención en España como de Cooperación Internacional, estamos en una etapa de madurez de la entidad, de construcción de procesos robustos para que los recursos que empleamos sean lo más eficaces y eficientes posibles, de creación de la cultura de la entidad.
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De cara al próximo año, ¿qué proyectos quieres ver despegar sí o sí? ¿Qué crisis o colectivos cree que requieren una respuesta urgente y prioritaria?
Nuestra vocación sigue siendo la de acompañar a las personas desplazadas por motivos de conflictos, persecuciones, violencias, discriminaciones. Muchos de ellos son difíciles de prever, así que nuestro deber es el de estar preparados para actuar allí donde y con quién nos necesite.
El mundo vive una etapa muy difícil, en la que el derecho internacional y los derechos humanos están viéndose relegados a segundo plano respecto a intereses geopolíticos, así que creo que las necesidades irán en aumento. Eso sí, sabemos que los conflictos del África subsahariana, Sudán, Somalia, varios países de Iberoamérica, Oriente Próximo, Afganistán, Ucrania, no parece que vayan a resolverse.
Y en otro registro, las violencias hacia las mujeres, el colectivo LGTB, las persecuciones étnicas, religiosas o políticas no tienden a disminuir, más bien al contrario.
En cuanto a proyectos, querríamos aumentar el número de colectivos y programas de atención en España, y seguir aumentando poco a poco los países del mundo en los que actuamos.
También está previsto que arranquemos en España una empresa de inserción, para ayudar a la entrada en el mercado laboral de personas migrantes o refugiadas. La inserción laboral es la clave de la integración, y estas personas están deseosas de trabajar en sectores en los que hay una gran necesidad aquí.
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Rescate cumple en 2026 treinta años haciendo Cooperación Internacional. ¿Qué supone este hito? ¿Cómo se vive desde dentro de una organización que ha sido testigo —y protagonista— de tantas emergencias humanitarias?
Es un gran orgullo ser una de las entidades con sede en España con más antigüedad y experiencia en la acción en países en conflicto. Esta es una parte esencial de nuestra actividad; primero, porque la necesidad existe y ONG rescate ha transformado las vidas de más de 20 millones de personas desde su creación y segundo, porque este conocimiento de la realidad de los países en conflicto, de los campos de refugiados y situación de las personas desplazadas nos hace comprender y atender mejor a las que llegan a España. Hay muy pocas organizaciones españolas que actúen en España y en los países en conflicto y de acogida.
Las personas que trabajan en esta área tienen una experiencia formidable, han construido lo que es Rescate desde el trabajo serio y riguroso, y desde aquí quiero felicitarles por lo que han conseguido todos estos años.
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En un sector donde conviven tantas ONG, ¿qué hace diferente a Rescate? ¿Qué rasgos, enfoques o valores crees que os distinguen realmente en el terreno?
En primer lugar es precisamente esa experiencia holística y conocimiento de la problemática de las personas refugiadas y desplazadas. Conocer los países de los que vienen, los conflictos y persecuciones a los que son sometidos, su cultura en origen, nos hacen ser más pertinentes en su acompañamiento en España.
Segundo, nuestro objetivo es acompañar a las personas en su itinerario de autonomía. Hay instituciones caritativas que atienden a las necesidades básica de las personas y son necesarias, por supuesto, pero nuestra vocación es dar a nuestros beneficiarios las herramientas para acceder y mantener una vida digna. La atención social, psicológica, jurídica y sobre todo los programas de inserción laboral van todos dirigidos hacia ese fin. Nuestros programas de creación de cooperativas agropastoras en África también.
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Y, hablando de ti, tú vienes del mundo de la empresa privada. ¿Qué te empujó a dar el salto al sector social y qué encontraste en él que no esperabas?
Me había implicado antes en diversos patronatos de fundaciones y juntas directivas y eso me hizo conocer más de cerca estas organizaciones. Di el paso más por necesidad, en el momento de la crisis de personas refugiadas de Ucrania. Fue una decisión que me vino casi impuesta por la súbita explosión de necesidades a las que ONG Rescate estuvo expuesta. Sentí la obligación de saltar al terreno de juego y no seguir siendo un espectador. La situación familiar, con mis cuatro hijos ya independientes o con trayectos de formación robustos, también me ayudó a soportar el riesgo que implicaba esta decisión.
En comparación con la empresa o la administración pública, este es un sector con empleos muy frágiles y una remuneración austera, pero aquí encontré una enorme profesionalidad, que desde fuera es poco imaginable y muy poco reconocida. También un rigor extraordinario en la gestión de los recursos financieros. Y finalmente esta noción de trayecto hacia la autonomía de las personas vulnerables.
Este es un objetivo mucho más difícil que el de la simple asistencia (que, como he dicho, es también imprescindible). Porque la persona vulnerable ha de convertirse en actor de su propio itinerario, de la construcción de su nueva vida allí donde ha llegado. Y esto exige que todas las competencias, de atención social, psicológica, jurídica, formación e inserción laboral trabajen muy bien coordinadas.
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Cuando llegaste a Rescate, ¿qué imaginabas encontrar este trabajo y qué ha sido completamente distinto? Algo que haya roto tus esquemas, para bien o para mal.
Como decía, me sorprendió esta profesionalidad, la complejidad del trabajo y el rigor financiero; es algo que no me esperaba. También me impacta la resistencia a la frustración que deben de soportar la mayoría de los y las profesionales. Cuando se trabaja por y para personas en situaciones tan vulnerables, algunas veces (no la mayoría, por suerte) el éxito se ve imposibilitado por muchas circunstancias externas. Presenciar cómo personas con las que has construido un vínculo no salen adelante es algo que hay que aprender a gestionar.
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El equipo, como dices, ¿es entonces la columna vertebral de Rescate?
Pienso que el equipo es la columna vertebral de toda entidad, empresa pública, privada, u organización del tercer sector. Las organizaciones solo se diferencian a largo plazo por los equipos que las componen: su calidad humana, la forma de trabajar entre ellos, de encontrar soluciones comunes a problemas complejos, comunicarse, apoyarse, gestionar los conflictos, desarrollar una mentalidad de progreso continuo, aprender de los errores y de los demás, disfrutar juntos de los éxitos compartidos y asumir juntos los fracasos de manera constructiva.
El equipo de Rescate es muy joven, tanto en edad como en antigüedad en la entidad. Hemos pasado por fases muy difíciles, asumiendo retos muy grandes e imprevisibles, y siempre me ha sorprendido la autonomía, responsabilidad y compromiso con que las personas de Rescate los han afrontado.
Es un equipo de grandes profesionales, que tienen a nuestros beneficiarios, las personas desplazadas y refugiadas, como único interés. Con estos dos ingredientes, ningún plato puede salir mal.
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¿Qué balance haces de este camino? ¿Hay nuevos aprendizajes sobre liderazgo?
Para mí estos tres años y medio han sido un aprendizaje extraordinario. Realmente las competencias que yo he aportado no son muy diferentes de las que había desarrollado como directivo: anticipación, planificación, organización, gestión de personas y equipos, … pero lo que he aprendido ha sido inmenso.
Ha sido una lección de humildad, impartida por profesionales extraordinarias y de un compromiso sin falla. De hecho, debo pedir perdón a estas profesionales por haberme equivocado a menudo: han tenido que soportar más a menudo ellas mis errores que yo los suyos.
He aprendido también muchísimo de las personas que acompañamos en nuestros diversos programas. Son ejemplos magníficos de resiliencia, adaptabilidad, voluntad. He descubierto de lo que es capaz un ser humano, cuando mantiene un objetivo y conserva un sentido a su vida.
Así que estoy muy contento de haber dado este paso. Lo volvería a hacer sin dudarlo, y probablemente de manera más consciente.
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Si pudieras lanzar un mensaje claro y directo a socios, voluntariado y empresas, ¿cuál sería? ¿Qué quieres que sepan sobre el futuro de Rescate y sobre el papel que cada uno de ellos juega en él?
Supongo que ya somos conscientes que hoy en día ninguna organización posee todos los recursos ni competencias para asumir retos complejos. Para transformar realidades (en nuestro caso las vidas de las personas a las que acompañamos tanto en España como en el extranjero), son necesarios ecosistemas en los que diferentes personas y organizaciones aporten lo mejor que tienen.
Las empresas tienen experiencia en productos, organización, logística que a menudo son de gran utilidad a nuestra actividad. Su personal y accionistas encuentran una gran motivación en que estas competencias se aprovechen para ayudar a causas como ésta. Nuestros proyectos en España necesitan todo tipo de recursos: productos de higiene, equipamiento, mobiliario, servicios de comunicación, reformas, alimentación, transporte de enseres o personas. A menudo a las empresas no les cuesta mucho ayudar con estos recursos que les son propios y para nosotros es una ayuda muy preciada.
El voluntariado corporativo es siempre una acción win-win entre las empresas, sus empleados y la ONG. Sin hablar por supuesto de la colaboración con estas empresas para la inserción laboral. Solo en 2025 llevamos insertando en el mercado laboral casi 1.000 personas. Sectores como la hostelería, la agricultura y ganadería, pesca, construcción, atención a personas, y muchas industrias tienen gran necesidad de personas que aportan diversidad además de una alta motivación, adaptabilidad y resiliencia.
Los voluntarios nos aportan su tiempo, vocación, talento, ilusión, diversidad, motivación. Aquellos que lo han experimentado saben que un voluntariado marca generalmente tu vida. Se aprende mucho de las personas a las que prestas tu apoyo.
Los socios y socias aportan su contribución económica y apoyo moral, a menudo sus sugerencias y participación en eventos importantes de la entidad.
Los grandes financiadores públicos y privados nos brindan su confianza y exigencia.
Y por fin ONG Rescate despliega su experiencia y acceso a las personas desplazadas y refugiadas, el conocimiento de sus necesidades, y la capacidad de coordinar todos estos recursos para ayudar a transformar las vidas de las personas desplazadas y refugiadas, tan merecedoras de este apoyo.



