Javier Otero, asesor en materia de empleo de ONG Rescate, explica en esta entrevista por qué la inmigración y la despoblación van de la mano para resolver este problema de la España rural.
La despoblación rural y la inmigración se están convirtiendo en un foco de atención para instituciones públicas y privadas… ¿son un problema y una solución?
La inmigración es, sin duda, una oportunidad clave para las zonas rurales de España. En regiones del interior como Galicia, Asturias y Castilla y León, las personas mayores de 65 años representan el 35 % de la población, con una edad media superior a los 47 años. El relevo generacional con los residentes locales en las zonas rurales de España es, en la actualidad, inviable.
Sin embargo, la inmigración por sí sola no es la solución para frenar la despoblación. Los datos revelan que, una vez asentada, la población inmigrante reduce significativamente su tasa de natalidad, adaptándose a las normas de su país de acogida.
Para revitalizar las comunidades rurales, sus tierras de cultivo, sus viviendas y sus servicios, es esencial diseñar y aplicar políticas públicas con recursos financieros sustanciales que se centren en la recuperación de estos territorios. Incentivar la inversión en las zonas rurales es clave para su recuperación.
¿Es más fácil o más complicado para los refugiados empezar una nueva vida en zonas rurales?
Los mayores obstáculos a los que se enfrentan los migrantes y refugiados que se establecen en zonas rurales son el acceso a la vivienda y al transporte público. La escasez de viviendas y su mal estado suponen un reto importante para los migrantes que intentan establecerse en zonas rurales. Actualmente, nos encontramos con la paradoja de que hay miles de puestos de trabajo vacantes en las zonas rurales de España y miles de personas interesadas en establecerse y trabajar en estas zonas, pero no pueden hacerlo debido a la falta de viviendas.
Las dificultades de movilidad son otro problema importante que dificulta el asentamiento de nuevos residentes en estas zonas rurales. Existen numerosos obstáculos para la convalidación en España de los permisos de conducir obtenidos fuera del Espacio Schengen y esto, unido a la falta de transporte público, hace imposible que las personas puedan acceder a los servicios básicos desde las zonas rurales.
Y ¿Quién aporta soluciones?
El mayor éxito que hemos observado es el compromiso de las empresas, las asociaciones de vecinos y las administraciones locales de las zonas rurales para integrar a los nuevos residentes en sus comunidades. En las zonas pobladas aisladas, alejadas de los grandes centros urbanos, la sociedad civil y los agentes de desarrollo local son conscientes de que la supervivencia de las escuelas, los centros de salud, las farmacias, las gasolineras, etc., depende de que nuevas personas se establezcan en estos territorios. En este sentido, desde la ONG Rescate observamos que la implicación de la comunidad a la hora de dar la bienvenida a sus nuevos vecinos es inquebrantable.
¿Se trabaja ya en las instituciones o la sociedad atraer a más inmigrantes a las zonas despobladas?
No existe una política específica para atraer a los migrantes a las zonas rurales, aunque sí hay políticas para combatir la despoblación con medidas concretas destinadas a atraer a la población a las comunidades rurales, como las que aplica la Secretaría de Estado para el Reto Demográfico. El resultado es que, en muchos casos, las familias jóvenes que se establecen en las zonas rurales son de origen migrante, pero las políticas no están diseñadas para este grupo específico de población, sino que son de carácter general.
El apoyo institucional a los programas y proyectos destinados a combatir la despoblación rural se encuentra todavía en una fase incipiente en España, donde solo se llevan una década adoptando medidas contra este fenómeno sociológico. Además, los recursos asignados son escasos; se presta apoyo a pequeños proyectos piloto, estudios, conferencias, etc. Sin embargo, no existe una inversión real y suficiente para mejorar las infraestructuras, las redes de comunicación, fortalecer el sector empresarial, rehabilitar viviendas, etc.
¿Eres optimista sobre que esto vaya a ocurrir pronto?
Soy muy optimista al respecto, El último Padrón municipal publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE) señala que los pueblos de menos de 5 mil habitantes aumentaron en el último año en 22.020 habitantes consolidando un cambio de tendencia iniciado en el año 2018. El deterioro de las condiciones de vida de las grandes urbes y el incremento del trabajo a distancia son entre otros factores que están detrás de estos cambios. La recuperación del tejido social empujará a la recuperación del tejido productivo, el mantenimiento y reapertura de servicios y la mejora en infraestructura y movilidad.


