Detrás del rigor académico y de la investigación especializada, se encuentra una profesional guiada por una profunda empatía y una curiosidad inagotable. A lo largo de su trayectoria, Nuria Ferré ha sabido transformar su vocación inicial por los derechos humanos en una labor sólida que conecta la universidad con la realidad tangible de quienes se ven obligados a huir de sus hogares.
Dirige la Cátedra de Refugiados y Migrantes Forzosos en la Universidad Pontificia Comillas y desde hace unos meses forma parte de la Junta Directiva de ONG Rescate, a la que ha llegado para aportar una mirada integral y valiosa sobre las complejidades del asilo y la acogida en España y Europa.
En esta entrevista, profundizamos en sus líneas de investigación más innovadoras, su cercanía con las nuevas generaciones de profesionales y los retos de seguir defendiendo la dignidad humana en un entorno cambiante y polarizado.
¿Qué te hizo decidir que el estudio de las migraciones forzadas y los derechos humanos debía ser el centro de tu vida?
A raíz de hacer varios voluntariados durante la carrera (primero en Madrid con personas sin hogar, después con hijos menores de 3 años de madres que estaban presas, víctimas de trata… y en lo internacional: en la India con niños dalit, en Camerún en un orfanato y en Líbano con refugiados), me di cuenta de que, de alguna manera, las migraciones atravesaban todas esas situaciones y a la vez me di cuenta también que me interesaba más pasar tiempo con esas personas que lo que estudiaba como tal en clase.
Durante esos voluntariados me surgían muchas preguntas sobre justicia social… así que al haber estudiado una carrera que abría tantas puertas (Derecho y ADE) decidí buscar la forma de enfocar mi futuro profesional hacia esas realidades y la vía del Derecho y los derechos humanos fue lo que más me llamaba. Es así como decidí dedicarme a los derechos humanos y también estudiar un Máster en migraciones internacionales.
En la actualidad, diriges la Cátedra de Refugiados y Migrantes Forzosos en la Universidad Pontificia de Comillas, ¿qué proyectos lleváis a cabo desde esa Cátedra y cuál dirías que es hoy el proyecto o la línea de investigación más urgente e innovador que tenéis entre manos?
La Cátedra, que nació hace diez años, forma parte del Instituto Universitario de Estudios sobre Migraciones, que tiene una trayectoria de más de 40 años de investigación en el ámbito de las migraciones desde diferentes disciplinas.
Actualmente los proyectos y líneas de investigación que tenemos en marcha son los siguientes:
- Derecho de la UE de migración y asilo que se concreta básicamente en dar seguimiento a la implementación del Pacto de Migración y Asilo de la UE, que entró en vigor el pasado 12 de junio de 2026. En este marco desde hace unos meses hemos empezado con el Observatorio PEMA, una plataforma de seguimiento permanente de la aplicación del Pacto en España y en otros Estados miembros de la UE, que publica un análisis semanal y llega ya a más de 2.000 suscriptores.
- Investigación sobre la valoración de la credibilidad en solicitudes de asilo: proyecto multidisciplinar desde el Derecho y Psicología donde estamos investigando acerca de si las autoridades y tribunales hacen uso del conocimiento existente sobre psicología del testimonio al valorar la credibilidad del relato en las solicitudes de asilo. Este es el proyecto más innovador que tenemos en marcha ya que existe mucho investigado sobre psicología del testimonio aplicado a otros ámbitos como es el derecho penal, por ejemplo, pero no en el ámbito del asilo. La idea es poder estudiar si se está favoreciendo que la persona que solicita asilo pueda expresarse con todo el detalle posible y necesario para contar bien su relato y así poder obtener la protección.
- Investigación sobre integración social de personas refugiadas en España tras su paso por el sistema de acogida. Junto con la ONG CEAR, estamos realizando una investigación mixta (cualitativa y cuantitativa) para estudiar el grado de integración social de personas refugiadas que pasaron por los programas de acogida de CEAR y salieron hace 3-5 años. Hay mucho escrito sobre integración social de personas migrantes en general, pero no tanto sobre personas refugiadas; y estudiarla desde la perspectiva de su paso por los programas estatales de acogida (gestionados por una ONG en este caso) es algo muy valioso y que puede servir como evidencia para la mejora de políticas públicas.
En la misma universidad, eres investigadora en el Instituto de Estudios sobre Migraciones. ¿De qué manera buscáis que las investigaciones y el trabajo teórico que generáis en ese Instituto se traduzcan en soluciones reales para las personas refugiadas?
Muchos de nuestros estudios nacen de encargos o colaboraciones con entidades sociales y con la administración, por tanto, nacen de preguntas cuyas respuestas han de ayudar necesariamente a que mejore la situación de las personas refugiadas. Intentamos “traducir” todas nuestras investigaciones a un lenguaje que después sirva ya sea para hacer incidencia o para mejorar políticas públicas o para sensibilizar a la sociedad. Durante las propias investigaciones tenemos la oportunidad de escuchar a las personas refugiadas y esto nos ayuda a ampliar nuestra visión y poder enfocar de una mejor forma la investigación hacia la búsqueda de esas soluciones.
También diriges el Máster de Migraciones Internacionales, lo que te hace estar muy cerca de las nuevas generaciones. ¿Qué cambio de enfoque o qué sensibilidades observas en los futuros profesionales del sector?
Creo que se trata de personas que ya han podido vivir muchas experiencias que ya le han acercado a la realidad de las migraciones y que antes no era tan fácil vivir. Además, ahora tienen mucho más acceso a mucha información que les hace estar mejor documentados y querer así ser más exigentes en cuanto a su profesionalización. Son personas idealistas y con una gran conciencia social que les hace tener muchas ganas de poder cambiar las cosas.
En todo caso, el alumnado de nuestro Máster es muy diverso: tenemos alumnos que acaban de terminar la carrera, pero también tenemos un perfil de alumnado algo más “senior”, que ya llevan años trabajando en el sector y deciden hacer un parón para profundizar más en la parte más teórica. Asimismo, tenemos estudiantes que vienen de todas partes del mundo o que han vivido la migración en primera persona, lo cual resulta muy enriquecedor para todos los alumnos.
Y tras todo esto, con una carrera tan consolidada en el ámbito académico y de investigación, ¿qué te impulsó a dar el salto a la primera línea institucional uniéndote a la junta directiva de ONG Rescate? ¿Qué principios o formas de trabajar de la entidad sientes que conectan de forma más directa con tu visión del refugio y las migraciones?
Antes de dedicarme a la universidad, trabajé varios años ONGs con personas refugiadas. Al dejarlo y centrarme en la investigación, he dejado de estar tan en contacto con las personas refugiadas y solicitantes de asilo. Formar parte de la Junta de ONG Rescate me ayuda a no perder ese contacto, y también me permite aportar lo que sé desde otro lugar.
Lo que más conecta con mi visión es el hecho de que Rescate trabaje con personas refugiadas desde tantos ámbitos (acogida, apoyo psicológico, empleo, cooperación internacional y ayuda humanitaria, etc.). Creo que comprender el desplazamiento forzoso desde todas estas perspectivas es la manera de poder responder mejor a todas las necesidades de las personas refugiadas. Además, creo que Rescate se va adaptando a los diferentes problemas nuevos que van surgiendo. Prueba de ello son sus programas de inserción laboral en entornos rurales, lo cual es beneficioso no solo para la persona refugiada sino también para la sociedad española de acogida.
Viendo la complejidad de las crisis humanitarias actuales, ¿cuál es el principal reto que te marcas en esta nueva etapa dentro de la Junta de la organización?
Me gustaría poder contribuir a que Rescate siga creciendo y reforzándose en un momento en el que las entidades que trabajan con personas migrantes y refugiadas pueden verse “amenazadas” por el actual clima de polarización y politización del fenómeno migratorio. Creo que el trabajo de Rescate es ahora más necesario que nunca y poder contribuir a que siga creciendo y mejorando me parece indispensable.


