Un voluntariado que transforma vidas: la historia de Flor y Awa
diciembre 10, 2024

BeFriending: un puente de conexión entre culturas

Hace casi diez años, en ONG Rescate, iniciamos un camino con uno de nuestros proyectos más significativos: BeFriending. En 2015, este programa nació con un objetivo claro: crear lazos entre personas migrantes y refugiadas con personas voluntarias en España. Desde entonces, BeFriending ha servido como un espacio de encuentro, aprendizaje y apoyo mutuo en el proceso de integración de quienes llegan a nuestro país en busca de una nueva oportunidad.

A lo largo de los años, este programa ha unido historias y realidades diversas. Ha fomentado amistades duraderas y ha sembrado en muchos voluntarios y participantes una comprensión más profunda del significado de la migración. Ahora, en su última edición, BeFriending ha dado un paso más allá, buscando convertir a los voluntarios no solo en acompañantes, sino en agentes de cambio dentro de sus propias comunidades.

El voluntariado como herramienta de transformación social

Si bien el propósito inicial de BeFriending ha sido fortalecer los lazos de apoyo para una inclusión plena, la experiencia acumulada nos ha enseñado que los voluntarios tienen un papel clave en la sensibilización social.

En un contexto donde la xenofobia y la discriminación afectan cada vez más a las personas migrantes y refugiadas, este año hemos decidido poner especial énfasis en el impacto que tienen los voluntarios en su entorno. Más allá del apoyo individual, buscamos que cada voluntario se convierta en un difusor de valores de convivencia, respeto y diversidad.

Paula, voluntaria del programa, lo expresa claramente:

“Gracias a este proyecto, las personas de mi entorno entienden mejor lo que implica un proceso migratorio. Ahora, mis amigos y familiares tienen una visión más amplia y realista de lo que significa dejar un país atrás y comenzar de nuevo en otro lugar”.

Paula y Daniil: una amistad que rompe fronteras

Uno de los lazos que se han formado en esta edición de BeFriending es el de Paula y Daniil. A primera vista, parecen tener poco en común:

  • Paula, de 20 años, estudia biología y es extrovertida. Le apasiona la lectura, tocar el piano y unirse espontáneamente a grupos de baile callejero.
  • Daniil, de 24 años y originario de Rusia, es más reservado. Trabaja en una cadena de supermercados y es un amante de la literatura clásica rusa, la psicología, la ópera y el teatro.

A pesar de estas diferencias, su amor por la lectura y la música ha sido el punto de unión que ha fortalecido su vínculo.

Paula llegó a ONG Rescate a través de la página web de la Comunidad de Madrid, atraída por las actividades colaborativas. Decidió unirse a BeFriending sin imaginar lo enriquecedor que sería el proceso.

“Cada encuentro con Daniil es diferente. A veces vamos al cine, tomamos algo o simplemente paseamos y conversamos. Me doy cuenta de que, aunque nuestras culturas sean distintas, encontramos muchas experiencias en común”, explica Paula.

Si bien la falta de tiempo ha limitado la frecuencia de sus encuentros, ambos han aprendido que la amistad no depende de la cantidad de tiempo compartido, sino de la calidad de los momentos vividos.

Lecciones de voluntariado y crecimiento personal

Para Paula, el voluntariado es una forma de aportar tiempo y recursos a una causa sin esperar una compensación. Sin embargo, ha descubierto que la verdadera recompensa está en el aprendizaje y la transformación personal.

“BeFriending es enriquecedor para ambas partes porque el vínculo que se crea no está mediado por una organización, sino que es un espacio de convivencia real. Gracias a Daniil, he aprendido cosas sobre mí misma que nunca había cuestionado: cómo mi cultura influye en mi forma de pensar, cuán rápido hablo sin darme cuenta y cómo el idioma puede ser una barrera o un puente”, reflexiona.

Al preguntarle si su percepción sobre la migración ha cambiado tras esta experiencia, su respuesta es contundente:

“¡Por supuesto! Antes tenía una idea basada en lo que veía en internet o en los medios, pero conocer a alguien que lo ha vivido lo cambia todo. Cada historia de migración es diferente, y eso me ha enseñado que no podemos generalizar ni juzgar sin escuchar primero”.

El voluntariado como agente de cambio

Más allá de la relación con su compañero, Paula ha notado cómo su entorno también ha cambiado. Sus amigos y familiares han conocido a Daniil y han aprendido sobre su historia, su país de origen y los desafíos que enfrenta como migrante.

“Cuando mis amigos conocen a Daniil, no solo ven a una persona migrante, sino a un ser humano con sueños, retos y una historia que contar. Se dan cuenta de lo complejo que es un proceso migratorio y cómo la burocracia, el idioma y la adaptación pueden ser un desafío”, comenta.

Así, Paula y Daniil se convierten en ejemplo del impacto positivo que pueden tener proyectos como BeFriending en la sociedad. No solo fomentan la integración, sino que transforman percepciones y contribuyen a una sociedad más empática e inclusiva.

Un futuro lleno de oportunidades

Paula y Daniil esperan que su amistad siga creciendo con el tiempo. Aunque el programa BeFriending dura solo unos meses, los lazos creados pueden trascender el proyecto y consolidarse en el tiempo.

En ONG Rescate, creemos en el poder del voluntariado para generar cambios significativos. Seguiremos apostando por iniciativas que unan personas, rompan estereotipos y construyan una sociedad más justa.

Si te interesa ser parte de BeFriending y vivir una experiencia transformadora como la de Paula y Daniil, ¡te invitamos a unirte a nuestro voluntariado!

Publicado el: mayo 20, 2024

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