Hace unos meses contábamos por primera vez que la Fundación Alberto Contador y ONG Rescate se aliaban en pro de la movilidad y el ocio. La historia comienza en Pinto, donde la Fundación mantiene una relación muy estrecha con los trabajadores de CaixaBank, quienes les presentaron a los empleados y usuarios del centro de acogida de ONG Rescate en la localidad, donde había varios menores. “Creímos que se podían beneficiar de nuestro proyecto Bicis Para la Vida”, cuenta Henar García, directora de la entidad, en una entrevista telemática.
De esta forma, y con motivo de la Semana de la Movilidad Europea, se hizo la primera entrega de 12 bicicletas en Pinto. Unos meses después, se volvía a repetir la estampa. Pero esta vez con 17 bicicletas y 3 motos infantiles en el centro de acogida de Collado Mediano, en la sierra noroeste de Madrid. Además, se aprovechó esa misma visita para firmar un convenio de colaboración recurrente entre ambas entidades. “Las sinergias en el tercer sector son maravillosas”, reconoce García. “Yo sola con mis bicis no hago nada, pero si ONG Rescate u otra institución tiene ese público objetivo al que tenemos que llegar, pues conseguimos nuestra misión”, continúa explicando la directora.
Una alianza con ONG Rescate para quienes más lo necesitan
La Fundación Alberto Contador nace en 2013 con el objetivo de que las personas puedan practicar el ciclismo como deporte y como manera de evitar sufrir un ictus. Con los años, se han ido dando cuenta de que con su iniciativa no solo fomentan el ejercicio, sino que habilitan formas nuevas y más verdes de moverse por las ciudades. “En Pinto entregamos las bicis para que los más peques pudiesen divertirse y jugar por el centro. Pero, también decidimos entregar algunas para adultos porque notamos que había una necesidad de movilidad”, aclara García.
Desde la Fundación creen firmemente en la bicicleta como forma de moverse. “No te pide nada y te mueve y te traslada. Se puede utilizar para ir al trabajo o al centro de escolar y no contamina. La bici es puro ODS [Objetivos de Desarrollo Sostenible]”, explica García. Además, en su caso, se trata de economía circular: No todas las bicicletas que llegan son válidas. Hay quien nos manda el cuadro o las cubiertas. Y son nuestros mecánicos quienes tienen que hacer, de varias partes, una bicicleta funcional y lista para entregar”, aclara.
La bicicleta como herramienta de integración social
Además de una forma sostenible de movilidad, sostienen que es una manera de lograr la inserción social de las personas migrantes y refugiadas. “A través de la bicicleta se crean muchos grupos de amigos”, afirma García. Ellos conocen un caso de un pueblo de Toledo donde hicieron una donación. Al ser una localidad muy pequeña, había problemas de movilidad. Por ello, el colegio les solicitó bicicletas para que los alumnos pudiesen desplazarse al centro sin tener que hacer uso del coche. “De repente se convierte en un evento social donde incluir a todo el mundo y donde conocer a gente”.
Esta idea fue lo que le movió a hacer la primera donación en Pinto. “Si les das la herramienta pueden salir más, formar parte de la sociedad en la que viven. Posiblemente se junten con más gente. Ya no solo del centro, sino con personas de la propia población. La bicicleta crea comunidad”.
Formación, autonomía y derecho al ocio
Por otro lado, cuando realizan las donaciones, no solo se limitan a entregarlas, sino que explica la mecánica —que es relativamente sencilla— para el buen mantenimiento, cambio de ruedas etc. “Quizá a alguien le interese y esto le mueva a especializarse en bicicletas o incluso ir un paso más allá y hacer un curso de formación profesional. Esto puede darte una salida laboral si quieres”, determina la directora.
En cuanto a los más pequeños, a parte de que el deporte es necesario para ellos, desde la Fundación Alberto Contador también lo ven como un “derecho al ocio”, que es exactamente eso, ya que está recogido en el artículo 24 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. “Aunque en teoría los niños socializan en el colegio, nunca se sabe realmente qué enfrentan aquellos que acaban de llegar al país. Barrera lingüísticas, sociales, educativas… Por eso es importante que tengan un espacio para sí mismos donde divertirse independientemente de su contexto y sus historias”.



