La artista plástica Marian Davies nació en Bata, la ciudad más poblada de Guinea Ecuatorial, donde vivió hasta los ocho años, cuando su madre y su padre decidieron que la familia migraría a España. Corrían los años setenta; Guinea había logrado su independencia, pero atravesaba una gran inestabilidad política, y España vivía los estertores del franquismo.
Infancia y primeras experiencias de racismo en España
Junto a su hermana mayor (eran cinco hermanos) fue matriculada en el Colegio San Francisco de Asís, de Madrid. Aunque le tocaba el segundo curso de Primaria, las monjas no se fiaban del sistema educativo de Guinea, así que vivió su primera experiencia de discriminación: tuvo que cursar primero otra vez.
Como era de esperar, las dos hermanas eran las únicas personas de piel negra en aquel colegio. “España es un país racista, aunque no lo reconoce”, reflexiona Davies.
Formación y primeros trabajos
Fue una buena estudiante, pero debía ponerse a trabajar pronto y la universidad no era una opción para ella en aquel momento. Así que se formó en la Escuela Nacional de Puericultura y su primer trabajo fue en una de las llamadas Casa-Cuna, centradas en la atención de la infancia con dificultades familiares. “Les tomaba mucho cariño a los niños, y ellos a mí, por lo que trabajar allí se me hizo muy difícil emocionalmente y lo dejé”, recuerda.
Fue por aquella época cuando Davies obtuvo la nacionalidad española por residencia. Pero, para concluir el trámite le pedían un pasaporte de Guinea Ecuatorial que nunca había tenido. “Salimos del país con un salvoconducto. Fue un calvario lograr obtener un pasaporte. Pero al final lo logré y me dieron la nacionalidad española”.
Racismo en el mundo laboral
Como siempre le ha gustado trabajar con las manos y es una persona muy creativa, cambió por completo de rama y se fue por el diseño de modas, pero no tuvo suerte ni se abrieron las puertas que esperaba. Así que finalmente se formó como secretaria de dirección, y la mayor parte de su vida laboral transcurrió en el ámbito empresarial.
“Fue allí, en el mundo laboral donde experimenté el racismo. En muchas ocasiones me di cuenta de que no me trataban igual que al resto. Era como si para lograr algo yo debía hacer el doble que las demás personas”, relata Davies.
El giro vital: estudiar Bellas Artes a los 45 años
Por un problema de salud que se le complicó más de lo previsto y que supuso una larga baja laboral, decidió que quería cambiar de vida. A los 45 años se matriculó, con la mejor nota de acceso, en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid. “Igual que en el colegio, en la Facultad era la única negra, y la alumna de más edad”, confiesa Marian.
Aunque tuvo que esforzarse más de lo que pensaba, y con una hija pequeña a la que cuidar, Marian acabó la carrera en 2017 y no tardó en encontrar espacios interesados en exponer su obra, a medio camino entre la pintura y la escultura.
Exposiciones y trayectoria artística
Entre sus exposiciones individuales destacan:
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Origen, Espacio Marienea, Basauri (2025)
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Tras la máscara, Asociación Uyama, Madrid (2023)
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Entre dos mares, Espacio feminista Annette Cabelli (2022)
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Retazos del Alma, Museo Africano Mundo Negro (2020)
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Identity, exposición itinerante (2017-2019)
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Desde muy lejos traigo estas Almas, Episcopio de Ávila (2019)
Identidad y raíces entre España y África
A la par de su trabajo como artista, Marian se dio cuenta de lo poco que ella misma sabía sobre el arte africano contemporáneo y comenzó una labor investigadora y de formación con un postgrado de Cultura y Pensamiento de los Pueblos Negros y otro de Gestión Cultural.
Todo lo anterior ha cristalizado en la creación de la Asociación Cultural Akin Art & African Cultures, con el objetivo de dar a conocer el trabajo de los artistas africanos actuales, más allá del estereotipo del arte tribal.
“Es muy importante dar visibilidad a los artistas de origen africano que residen en España y a los afroespañoles, muchos de los cuales no cuentan con espacios para mostrar su trabajo, aunque formamos parte de esta sociedad y aportamos diversidad y riqueza cultural”.
Aunque solo vivió ocho años en Guinea y ha regresado alguna vez, algo dentro de ella añora su tierra natal. “Durante una etapa de mi vida estaba en tierra de nadie, no me sentía ni de aquí ni de allá. Pero ahora digo: soy española y africana”, remata Davies.



