ONG Rescate gestiona un total de 94 plazas para personas beneficiarias de protección internacional en el centro de Medina de Rio Seco (Valladolid), que incluye el centro India Chica —la hospedería— y el añadido Convento de Santa Clara, proyecto que se presentó este lunes en el Ayuntamiento de la localidad. La nueva adhesión acoge a personas de nacionalidad venezolana, siria, palestina y georgiana y crea 24 puestos nuevos de trabajo.
El alcalde David Esteban dio la bienvenida a nuestra entidad y al Centro de Protección Internacional que “se plantea con ánimo de sostenibilidad a largo plazo”, afirmó. Además, se mostró agradecido porque, hasta el momento, una de cada dos personas se han quedado en la localidad.
ONG Rescate y su trabajo en protección internacional
Carlos Echánove, director general de ONG Rescate, presentó la organización a los asistentes, explicando su origen en la fundación del International Institute for Refugees en los años treinta por Albert Einstein, cuando todavía no existía el término refugiados.
Más tarde, la Convención de Ginebra regularía las demandas de asilo y protección en derecho internacional y Rescate se convertiría en asociación española en 2001, hace ya 25 años.
En estos momentos, trabajamos en origen y en destino. Estamos presentes en Níger, Ucrania, Mali, Etiopía, Congo, Jordania y Líbano, desde donde llegan los refugiados para huir de conflictos, discriminación, acciones étnicas y la trata de mujeres…
En el extranjero nuestros programas ayudan a 1 millón de personas. “Trabajamos para que rehagan una vida digna. Con cooperativas de mujeres, emprendimiento, pequeñas infraestructuras, ayuda psicológica…”, aclaró el director general.
En destino, en España, se organizan programas de inclusión para los que llegan. “El camino a España a veces dura tres o cuatro años y en ese tiempo pueden ocurrir muchas cosas”, afirmó Echánove.
Aquí encuentran programas de formación para inserción laboral, ayuda psicológica, asesoramiento jurídico y para reagrupamiento familiar.
Carlos Echánove también quiso aclarar algunos bulos, como que no se trata de menores no acompañados; todas son personas en procesos regulares y perciben la cantidad de 56 euros de dinero de bolsillo al mes.
Protección internacional en España y crecimiento de solicitudes
Cristina Bermejo, directora de programas de ONG Rescate, también utilizó la presentación del Convento de Santa Clara para explicar que estos proyectos son programas financiados por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. Como firmante de la Convención de Ginebra, España está obligada a atender a los que llegan para solicitar protección internacional y a los que se les debe dar acceso a servicios básicos y atención integral a las personas.
Cristina Bermejo quiso dar algunos datos sobre la situación actual de solicitudes de protección internacional: En 2014, se contabilizaron 5000; en 2015, un total de 15.000 y en 2025, 144.000. Un crecimiento que se debe al aumento de conflictos en el mundo.
“En Rescate hemos facilitado la inserción laboral de 900 personas y trabajamos en red: con alianzas con el tejido empresarial, las administraciones locales y la sociedad civil. “Y por esa red hay 1150 plazas acogidas en atención humanitaria este año”, explicó.
Una integración en Medina de Rioseco
Cristina Joian, una mujer moldava de 30 años que huyó de su país y ahora vive en la localidad, quiso contar su historia.
“Nunca había pensado en marcharme. En mi país, quedan pocas personas jóvenes; quería quedarme, pero tuve que huir. Cogimos el primer autobús que salía de la ciudad. Resultó que iba a Madrid. Fueron tres días de viaje. Me llevé a mis hijos y una bolsa con pañales. No sabía realmente a dónde iba. Pensaba que allí hacía calor y podría dormir en un parque. Los del autobús se implicaron y nos llevaron con una familia de acogida. Ellos nos empadronaron y llevaron a los niños al cole en Leganés, pero no quería que esa estancia fuera larga. Me propusieron dejar a los niños en un centro de acogida y dije que no y me puse a buscar un piso”, relató.
Joian pasó por Navas del Marqués y por Ávila; recuerda que pasaron frío y hambre, que buscó ayuda por internet hasta que los llevaron a Ávila dentro del programa de acogida y “ya no era ilegal”, explica, haciendo referencia a su situación administrativa.
“Luego me enviaron a Medina de Rioseco. Me gustó. Había de todo. Prometí a mi hija que nos quedábamos aquí. Aprendí español. Obtuve el permiso de trabajo. Encontré mi primer trabajo en el primer bar en el que entré. Pude ahorrar algo y encontré un piso para nosotros. Ya somos independientes desde hace un año y medio”, aclaró.
Los hijos están muy contentos y hay mucho empleo; el asunto es buscarlo. “Prefiero vivir en un pueblo antes que vivir en una ciudad; ahora entiendo por qué se llaman vecinos. Medina de Rioseco me ha regalado un hogar. Los que vienen lo van a pasar bien”, añade. Y recordó que “nadie sale de su país, por salir”.



