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Cuidar la salud mental del voluntariado, clave para el éxito de nuestro proyecto en Ucrania

Desde el inicio del conflicto en Ucrania en 2022, la sociedad civil ha respondido con una fortaleza admirable. Voluntarios y voluntarias comunitarios —líderes locales, docentes, personal sanitario, acompañantes sociales y miembros de organizaciones religiosas— se han convertido en figuras esenciales para ofrecer apoyo emocional a quienes viven el impacto directo de la guerra. Aunque muchos no cuentan con formación en salud mental, han acompañado a familias, niños y niñas, personas mayores y comunidades completas en medio del trauma prolongado, la incertidumbre y la pérdida constante, sosteniendo un tejido social profundamente herido.

Con más de cuatro años de conflicto, la carga emocional sobre estos voluntarios es palpable. La exposición constante al sufrimiento ajeno y la presión por atender necesidades múltiples, sumada a la falta de herramientas especializadas para cuidar su propia salud emocional, ha generado señales evidentes de agotamiento, desgaste y estrés crónico. Cuidar de otros se ha convertido en una tarea que, sin apoyo, puede sobrepasar sus límites personales.

La importancia de cuidar a quienes cuidan

En este contexto nace el proyecto Resiliencia Comunitaria: Ucrania, impulsado por ONG Rescate como respuesta directa a la necesidad de proteger y fortalecer emocionalmente a quienes llevan años sosteniendo a sus comunidades. Desde la organización consideramos que era fundamental aportar nuestra experiencia en intervención humanitaria y pusimos al servicio del voluntariado en Ucrania el conocimiento de uno de nuestros psicólogos, Adrián Gutiérrez, que cuenta con una amplia trayectoria en atención a personas afectadas por trauma. El objetivo era llevar a cabo dos sesiones centradas específicamente en cuidar de ellos, de quienes cuidan a quienes llevan desde 2022 sufriendo las consecuencias de la guerra.

Esta iniciativa se ha desarrollado en estrecha colaboración con la ONG Mudra Sprava, una entidad local profundamente arraigada en Ucrania que, desde el inicio del conflicto, ha trabajado para asistir a las personas más vulnerables mediante ayuda humanitaria, rehabilitación psicosocial y acompañamiento espiritual y comunitario. Conscientes de que el bienestar de sus voluntarios es esencial para sostener su labor, impulsaron esta alianza con ONG Rescate. Además, el psicólogo ucraniano Oleh, coordinador local del proyecto, ha aportado su conocimiento del contexto y su cercanía con los voluntarios, asegurando una intervención sensible, pertinente y eficaz.

Un proyecto adaptado a voluntarios clave

El programa ha estado dirigido a diez voluntarios comunitarios residentes en zonas afectadas por el conflicto. Entre ellos había psicólogos, educadores, musicoterapeutas y líderes religiosos, todos con un fuerte compromiso vocacional hacia la ayuda directa. Su labor cotidiana incluye acompañar a personas que han perdido familiares, hogares o estabilidad económica; por lo que son personas que enfrentan ansiedad, duelo, trauma o conflictos familiares.

El objetivo central del proyecto siempre fue claro: fortalecer su capacidad para brindar acompañamiento emocional práctico y ajustado al contexto, sin sustituir la labor de los profesionales de salud mental. Entre las metas específicas se han incluido algunos hitos como generar un espacio seguro para la reflexión y el autocuidado, identificar desafíos reales de su labor, ofrecer herramientas psicosociales aplicables y contribuir a su bienestar emocional como base para comunidades más resilientes.

 

Metodología: Capacitación práctica y participativa

La formación se ha desarrollado a través de dos sesiones virtuales de dos horas cada una, dirigidas por los psicólogos de ONG Rescate, con interpretación simultánea al ucraniano para asegurar la participación plena. La primera sesión permitió conocer de cerca a los voluntarios, explorar sus necesidades y recopilar información detallada para adaptar el contenido de la segunda sesión de manera precisa y útil.

Durante la segunda sesión se ofrecieron herramientas prácticas basadas en los hallazgos previos: estrategias de autocuidado, escucha activa, comunicación verbal y no verbal en contextos de trauma, dinámicas grupales y técnicas de acompañamiento emocional sin adoptar roles terapéuticos. Paralelamente, encuestas previas y posteriores ayudaron a ajustar la formación a las necesidades reales de los participantes y a generar una comprensión profunda de su estado emocional, sus retos y motivaciones.

Voluntariado comprometido, pero vulnerable

El análisis de estas encuestas ha revelado un perfil común: el voluntariado es altamente vocacional, sensible a las necesidades de otros y profundamente comprometido con su labor, pero también expuesto a niveles significativos de estrés físico y emocional. Muchos de los participantes manifestaron síntomas de fatiga, dificultades para gestionar sus propias emociones y tensión acumulada por años de acompañamiento en situaciones extremas. Además, señalaron la necesidad urgente de herramientas concretas para el autocuidado, la gestión del estrés y el liderazgo en grupos de apoyo comunitario.

Impacto del proyecto

El impacto del proyecto ha sido relevante tanto para los voluntarios como para las comunidades a las que sirven. La formación les ha permitido fortalecer su capacidad de ofrecer acompañamiento emocional y psicosocial, contribuyendo directamente a incrementar la resiliencia comunitaria. Asimismo, se ha promovido el autocuidado como herramienta fundamental para prevenir el burnout y sostener a largo plazo su labor.

Los espacios creados dentro del programa han funcionado como lugares seguros para la reflexión, la contención emocional y la conexión entre pares, elementos claves para su bienestar integral. Uno de los avances más valorados ha sido la comprensión y el reconocimiento de señales de trauma, así como la incorporación de estrategias adaptadas para acompañar a personas afectadas en contextos de conflicto. Las herramientas prácticas, la motivación renovada y el apoyo recibido han reforzado su equilibrio personal y su profesionalización en la intervención comunitaria.

 

Hacia comunidades más resilientes

El proyecto Resiliencia Comunitaria: Ucrania demuestra el poder de la cooperación entre organizaciones internacionales y actores locales comprometidos. Al fortalecer al voluntariado, no solo se mejora la respuesta emocional inmediata de la población afectada, sino que también se sientan bases sólidas para crear comunidades más cohesionadas, fuertes y capaces de enfrentar la adversidad.

ONG Rescate reafirma así su compromiso con la sociedad ucraniana: acompañando a quienes ayudan, reconociendo su esfuerzo y priorizando su bienestar emocional. Este proyecto evidencia que la resiliencia nace del cuidado mutuo y que apoyar a quienes sostienen a otros es esencial para que la cadena de solidaridad permanezca viva, firme y esperanzadora.

 

  

 

 

 

 

Publicado el: diciembre 4, 2025

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