J. es madre de cuatro hijos, hondureña y vive en el barrio madrileño de San Blas, muy cerca del aeropuerto. Lleva 16 años en España y estuvo una década sin ver a los dos más mayores. La Mara 18—una banda criminal muy conocida en América Central— los secuestró y le pedían 8.000 euros a cambio de su liberación, cuenta en una entrevista con Rescate. “Los mareros me llamaron para decirme que se los habían llevado. Se pensaban que tenía dinero”.
Ambos estuvieron un total de 20 días secuestrados. “Les dieron una buena paliza, les amenazaban con cortarles un dedo…”, recuerda. Además de tener que lidiar con el secuestro, estaba en proceso de separación, tenía otros dos hijos de dos meses y cuatro años y a su padre le habían diagnosticado cáncer. “Me sentía desesperada”, relata.
Tenía muchos contactos en Honduras, guardaespaldas y gente que había estado relacionada con las maras, por lo que acudió a ellos para ver cómo podían rescatar a sus hijos. Finalmente, buscando por internet, dio con Rescate.
Rescatando a toda una familia
J. contó con el apoyo de abogadas y trabajadoras sociales de la entidad que le ayudaron a traer a sus hijos a España. Entró a formar parte del proyecto Sabina. Este programa, que se ejecuta en la Comunidad de Madrid y en la provincia de Málaga, cumple cinco años en 2026. Desde sus inicios, han realizado acompañamiento social, jurídico y psicológico gratuito a más de 450 mujeres migrantes víctimas de violencia de género o que se encuentran en riesgo de sufrirla. “Desde que estoy en Sabina me he sentido más respaldada, más apoyada, más valorada”, confiesa la hondureña, que solo puede decir “cosas bonitas” del proyecto, admite.
J. pudo contactar, gracias a las trabajadoras sociales de Sabina y del programa de Reagrupación Familiar de la entidad, con una abogada, que fue quien le ayudó a tramitar y buscar todas las ayudas internacionales posibles para rescatar a sus hijos. “Tardé dos meses en traerlos a España. Rescate me ayudó con los billetes y con todo. Me ayudaron a rescatar a mis hijos”, explica.
Cuando el matrimonio no es hogar
D., que también es madre soltera de origen bengalí, sabe bien de lo que habla J. Llegó al programa después de pasar por un centro de emergencias. Su caso es como el de otras tantas mujeres: matrimonio por conveniencia. “Era mi marido porque lo decía un papel, pero no compartíamos nada más y después de un evento muy fuerte dije ¡basta!”, cuenta en una entrevista en las oficinas de ONG Rescate en Madrid.
El miedo y la impotencia, aunque muy presentes, no gobiernan la vida de ninguna de las dos desde que reciben apoyo de Rescate. La trabajadora social del área de Inclusión Leticia Blanco explica que, muchas veces, proyectos como Sabina son “los espacios de desahogo de estas mujeres, que no saben y no tienen herramientas para gestionar todo lo que les ocurre”.
Acompañamiento psicológico que no caduca
El apoyo psicológico ha sido clave para la familia de J., que aún hoy sigue sufriendo las consecuencias del episodio traumático. “Mis hijos lo siguen pasando un poco mal cada vez que se acuerdan. No les gusta estar solos, no les gusta salir mucho…”, revela.
El programa cuenta con apoyo psicológico completamente gratuito y está “hecho a medida de cada usuaria, sin límites de tiempo ni casillas que rellenar”, cuenta Olatz San Sebastián, responsable del área de Inclusión de Rescate y coordinadora de Sabina.
J. explica que, aunque es algo que nunca van a superar, la psicóloga les está ayudando a sobrellevarlo. Ya han pasado seis años, pero siguen acudiendo a su cita. Ahora es “cada dos meses”, pero “siempre están en contacto”.
Para ella, la terapia también ha sido un salvavidas. Además del trauma que supuso el secuestro, el proceso de separación no fue fácil. “Estuve un año muy ‘bajoneada’ y tanto la psicóloga como la trabajadora social me han ayudado muchísimo a salir a flote. Me ha costado, pero he salido”, afirma J., que sigue formando parte de Sabina a pesar del tiempo.
El apoyo que sostiene el día a día
D., por su parte, es beneficiaria del programa desde el 2022. Ha pasado por muchas situaciones que han requerido de asistencia. Desde su situación personal con la violencia de género como problemas de acoso laboral.
También tiene dos hijos adolescentes. Al estar ella sola, necesitaba ayuda para gestionar la ansiedad de no llegar a los recursos necesarios para ellos, explica. “Siempre que alguna de las trabajadoras se va lloro mucho porque, para mí, Rescate es familia”, cuenta con una sonrisa.
Puedes contactar con el proyecto Sabina a través del siguiente enlace: https://ongrescate.org/sabina/
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