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4,4 millones de niñas en riesgo de sufrir mutilación genital femenina

Los motivos por los cuales se lleva a cabo la mutilación genital femenina (MGF) no son homogéneos. Entender esto es fundamental para trabajar en su erradicación. Esta fue una de las conclusiones a las que se llegó durante la I Jornada sobre Mutilación Genital Femenina de ONG Rescate, en la asociación Espacio Conciencia Afro, en Madrid.

Uno de los objetivos detrás de la jornada, en la cual participaron referentes como Amal Hussein, Adriana Kaplan, Mar Ramírez y Hayat Traspas Ismail, era ofrecer conocimiento desde los cuidados. Algo necesario, ya que solamente a través de la aplicación de la transculturalidad y el respeto se podrá trabajar en la prevención, resaltaron las ponentes.

Uno de los ejes más relevantes para seguir trabajando en la erradicación es el marco legislativo que, aunque no supone la eliminación definitiva, asienta las bases para seguir construyendo un futuro donde las mujeres y las niñas estén más seguras.

La MGF en el mundo

La mutilación genital femenina incluye “todos los procedimientos que, de forma intencional y por motivos no médicos, alteran o lesionan los órganos genitales femeninos”, definía ya en 2013 la Organización Mundial de la Salud (OMS), después de un debate sobre qué se consideraba MGF, comentó Kaplan durante su intervención.

Este tipo de violencia de género afecta a más de 230 millones de niñas y mujeres en el mundo y se calcula que 4,4 millones de niñas están en riesgo de sufrirla cada año, según los últimos datos de UNICEF. En Gambia, un país de menos de tres millones de habitantes (la población en España es de 49,1 millones), el 76% de las niñas y mujeres vive perjudicada por ella, señaló Viki Hidalgo, técnica de formación de nuestra ONG en Málaga.

Históricamente, se ha relacionado la MGF con países de África. No obstante, la antropóloga Adriana Kaplan aseguró que, a medida que las investigaciones han avanzado, se ha detectado en lugares como Georgia o Daguestán, en Rusia. En cuanto al contexto africano, insiste en la importancia de analizar cada lugar para ver las especificidades. “Que quede claro que no se practica en toda África y dentro de un mismo territorio las prevalencias varían”, aseguró la antropóloga.

También se arrojaron datos sobre la presencia de víctimas de MGF en España. En Madrid hay un 12% de mujeres procedentes de territorios donde se lleva a cabo. Sin embargo, Kaplan subraya que este dato “no quiere decir que sea la totalidad” ni que refleje la complejidad del asunto.

A nivel europeo, se ha hecho un mapeo de la presencia de niñas y mujeres que provienen de lugares donde se lleva a cabo la mutilación. Sin embargo, no se han tenido en cuenta características como la etnia, que es un indicio muy relevante de si puede ser víctima o no.

Qué entendemos por MGF

Se lleva hablando de esta forma de violencia de género desde hace décadas. Antes de 2013 se definió como la resección parcial o total del clítoris y/o prepucio. A medida que la investigación ha avanzado, lo que se entendía como MGF se ha ampliado. Actualmente, existen otros tres tipos:

  • Escisión: implica el corte parcial o total del clítoris y los labios menores, con o sin escisión de los labios mayores.
  • Infibulación: se estrecha la abertura vaginal, que se sella cortando o recolocando los labios menores o mayores. En ocasiones también implica la clitoridectomía.
  • Otros tipos: comprende una gran variedad de prácticas en las que no se secciona tejido de los genitales. Aunque hay poca investigación aún, en los últimos años se ha empezado a hablar de cirugía genital cosmética (CGC). Aquí entran intervenciones como la reparación del himen.

Consecuencias de la MGF

Las consecuencias a nivel fisiológico pasan desde infecciones y sangrados recurrentes, dolores crónicos a la hora de menstruar u orinar, hasta complicaciones en el parto que ponen en peligro sus vidas. En el manual de buenas prácticas, elaborado por ONG Rescate, se citan hasta 20 riesgos para la salud de la mujer.

En cuanto a salud mental, suelen tener síntomas relacionados con el estrés postraumático, la ansiedad, la depresión, el miedo crónico y la imposibilidad de mantener una vida sexual normal.

A nivel económico también hay consecuencias. Las complicaciones obstétricas derivadas de la MGF representan entre el 0,1 y el 1% del gasto gubernamental destinado a mujeres en edad fértil, demostró un estudio realizado en seis países africanos. Los costes sanitarios estimados para las supervivientes ascienden a 1.400 millones de dólares (casi 1.200 millones de euros) cada año, según la ONU.

Sin embargo, algo de lo que se habla menos son las consecuencias sociales que enfrentan las mujeres y sus familias. Si ellas se niegan, existe el riesgo de ser sometidas al ostracismo por parte de la comunidad. Esto produce estigmatización, acoso, exclusión de eventos y una disminución de la red de apoyo.

Prevención e intervención

Para que la prevención y la intervención sean fructíferas, hay que tener en cuenta que las palabras importan y crean realidades. Hayat Traspas Ismail, cofundadora de la ONG Save a Girl, Save a Generation —una entidad dedicada a la erradicación de cualquier tipo de violencia de género— habló sobre la importancia de esto. “Me gustaría ver desde dónde hablamos [de MGF]. Una superviviente nos contaba que ella rechaza las palabras tradición y cultura porque se negaba a que una violencia que había sufrido con cinco años fuese justificada con esas palabras.”

Una reflexión que dejó la I Jornada es sobre cómo se puede mejorar como profesionales. “Se ha hablado mucho de mujeres mutiladas y se ha utilizado poco la palabra superviviente”, matizaba Ismail, que aboga por no normalizar la MGF y que se entienda como una forma más de violencia de género.

Aun así, se mencionaron los avances que ha habido en los últimos años. Por ejemplo, y a pesar de que cada experta tiene su foco, ya se habla en general de 94 países, mostrando el impacto a nivel mundial. “Aún queda mucho por hacer y es importante que salgamos de aquí pensando en maneras de hacerlo mejor”, resumió Ismail.

Publicado el: diciembre 11, 2025

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