Cada 8 de septiembre se celebra el Día del Cooperante, una fecha para visibilizar la labor de todas las personas que trabajan, desde diferentes rincones del mundo, en favor de la solidaridad, la justicia y la igualdad.
En ONG Rescate sabemos que la cooperación no es solo un compromiso profesional, sino también humano: es tender puentes, acompañar procesos y generar oportunidades allá donde la necesidad lo reclama.
Nuestros proyectos en África y Oriente Medio no serían posibles sin el esfuerzo de todo el personal desplazado. Ellos y ellas asumen el reto de trabajar en contextos complejos, enfrentando dificultades cotidianas con profesionalidad y empatía, siempre con la mirada puesta en la dignidad de las personas a las que acompañamos.
Pero la cooperación no se construye en solitario. A nuestro lado caminan también las contrapartes locales, organizaciones y colectivos comunitarios que conocen de cerca las realidades de cada territorio cuya implicación es clave para que los proyectos tengan impacto y continuidad. Porque es desde el trabajo conjunto desde donde se fortalecen las comunidades y se multiplican los resultados de nuestras acciones.
Otro pilar fundamental en la cooperación es el voluntariado. Decenas de personas dedican su tiempo, conocimientos y energía a apoyar las iniciativas de ONG Rescate, tanto en España como en nuestros diferentes proyectos en el extranjero. Cada gesto voluntario, por pequeño que parezca, tiene un valor incalculable.
Por supuesto, también queremos en este día rendir homenaje a las personas con las que trabajamos. Ellas son la razón de ser de nuestra labor: personas refugiadas, migrantes y comunidades enteras llenas de historias de resiliencia.
Hoy celebramos el Día del Cooperante agradeciendo a todas las manos y las voces que hacen posible nuestra misión. A nuestro personal desplazado, a las contrapartes locales, al voluntariado y, muy especialmente, a las personas protagonistas de cada proyecto: gracias por enseñarnos que la solidaridad es el camino conjunto hacia un futuro más justo y humano.
Marina López
Cooperante en Mali
«Trabajar en contextos vulnerables me ha enseñado que la cooperación solo es real cuando se basa en el respeto y el aprendizaje compartido. En Mali he aprendido de la fuerza de las mujeres y de su liderazgo, y también que nuestra misión sería imposible sin el compromiso y conocimiento de los equipos locales, a quienes debemos tanto como lo que venimos a aportar.»



