Jordania acoge a cientos de miles de personas refugiadas provenientes de Siria, sobre todo en el norte del país. Solo en Azraq, por ejemplo, viven casi 40.000 personas en campamentos, de las que casi el 12 por ciento de la población local tiene diversidad funcional, lo que aumenta sus necesidades de una atención específica.
En este escenario, las mujeres y niñas refugiadas con discapacidad sufren una triple discriminación: por género, por condición de refugiadas y por su diversidad funcional. Esto limita sus oportunidades, las expone a la violencia y dificulta su acceso a servicios básicos. Supone también un reto: asegurar que todas estas mujeres y niñas puedan acceder no solo a atención psicológica de calidad, sino también adaptada a las necesidades de las personas con discapacidad.
Para dar respuesta a esta realidad, en ONG Rescate trabajamos con la asociación jordana Al Hussein Society (AHS) y la Fundación Promoción Social (FPS), así como con la experta en género Muntaha Hrasis, en un proyecto centrado en la inclusión y protección de estas personas que hemos podido llevar a cabo gracias al apoyo de la Generalitat Valenciana y la Fundación Betiko, cuya donación de este último nos ha permitido acompañar a mujeres y menores con diversidad funcional, sobrevivientes de violencia de género, en las gobernaciones de Azraq, Irbid y Mafraq.
Entre los resultados alcanzados destaca el hecho de que, tras este proyecto, el equipo psicológico ha adquirido más confianza y competencias en la detección y atención de la violencia de género y se han consolidado buenas prácticas en la atención a niñas y niños con discapacidad. Además, se espera que, gracias a esta mejora, hasta 600 personas reciban apoyo durante el próximo año, incluidas unas 200 mujeres y 100 niñas.
El valor de cada donación
Todo esto ha sido posible con una inversión de 4.500 €. Una cifra modesta en apariencia, pero con un enorme impacto, ya que ha permitido consolidar la capacidad de un equipo local, mejorar la atención psicológica y ofrecer acompañamiento a cientos de personas vulnerables.
El apoyo de la Fundación Betiko no solo ha financiado estas actividades, sino que su contribución ha sido clave para transformar este proyecto en un motor de derechos y dignidad.
En conclusión, este proyecto en Jordania demuestra que la solidaridad no tiene fronteras y que cada aportación suma. Y, mientras contemos con recursos, en ONG Rescate seguiremos trabajando con la convicción de que cada gesto cuenta y que detrás de cada donación hay una vida que puede cambiar.
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