El 25N nos recuerda que un hogar, a veces, no es un refugio seguro, que hay distintas formas de violencia de género y que en 2026 seguirá siendo necesario hablar de ello, aunque pueda parecer manido, viejo o menos urgente que otros temas, sobre todo cuando se trata de mujeres migrantes.
La lucha contra la violencia de género es una seña de identidad de ONG Rescate desde hace años. Con motivo del 25N lanzamos nuestra campaña de sensibilización en redes: un vídeo que muestra cómo lo que se supone que es tu hogar, a veces, no es un refugio seguro. Además, y siguiendo con la campaña de No Más Violencia, dimos por finalizados los cuatro talleres que han tenido lugar durante el mes de noviembre en la Fundación PROCLADE
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Cómo afecta la violencia de género a las mujeres migrantes
Durante un mes hemos hablado sobre las diferentes formas de violencia de género. Las participantes han aprendido términos como “violencia vicaria” o “violencia ambiental”. Han conocido múltiples herramientas que pueden servirles en caso de necesitarlas ellas o las mujeres de sus entornos. Desde el 016 o el 017 hasta el servicio SVisual, para quienes necesiten un intérprete de lengua de signos.
Cada martes, en torno a una docena de mujeres se han reunido en la sede de la Fundación PROCLADE. No solo para aprender sobre violencia de género, sino para dejar que la información cale hondo y dialogar con sus propias experiencias.
Las participantes han compartido sus historias más personales. Algunas han puesto nombre por primera vez a experiencias que ya intuían como injustas. Otras han encontrado en los talleres un espacio seguro donde sentirse un poco menos solas.
No solo aprenden, sino que crean
Durante tres semanas hemos hablado sobre las múltiples caras de la violencia de género. Nos hemos parado detenidamente a ver cómo las redes sociales y las nuevas formas de comunicación digital complican y agudizan la violencia que enfrentan las mujeres. En el último encuentro, las protagonistas fueron ellas, quienes crearon diferentes proyectos de sensibilización.
Hubo tres propuestas. Un grupo utilizó el humor y los testimonios personales para no quitarle solemnidad al asunto. Se habló del ámbito del empleo y los espacios familiares como lugares donde se viven la violencia de género. B, una mujer de origen cubano, narraba a las demás asistentes como la familia de su empleador desestimaba todas las quejas y denuncias que hizo. Después de un tiempo, decidió que no podía soportar más las amenazas y la violencia ambiental. Aun así, sabía que el trámite de sus documentos podía ponerse en riesgo y que dejaría de tener dinero para enviar a su país de origen. “Un secuestro administrativo no puede valer más que mi vida”, sentenciaba.
V., por su parte, tuvo la valentía de compartir con todas las asistentes, como un familiar suyo había abusado de ella. “En mi casa nunca se habló de sexo, ni de cómo debían ser las parejas. Aunque no recuerdo qué pasó exactamente, mi cuerpo no lo olvida.”, manifestaba la mujer.
Una propuesta más tradicional fue un cartel completamente hecho a mano, que mostraba cada una de esas frases que tantas mujeres han escuchado en su vida. “No vales nada”, “Eres una inútil” o “Eres una exagerada”, entre otros. A. es madre de una mujer ya adulta y un varón adolescente. A raíz de maternar, se ha dado cuenta de que lo más importante era servirle de apoyo a su hija, fuese como fuese. “Hay un círculo que tenemos que romper, aprender a poner límites y decir no”.

Cartel realizado por las participantes de los talleres de No Mas Violencia, en noviembre de 2025, en Madrid.
El último grupo hizo un episodio de pódcast ficticio en vivo, pero la historia de la entrevistada era verídica. A., una mujer de no más de 30 años, había vivido la violencia de género a través de su marido. “Llegó un punto en el que le molestaba hasta que hablase con mi familia”, recordaba la joven. Durante muchos años vivió bajo el yugo de quien se suponía que debía quererla. Desarrolló neutropenia —una enfermedad que implica tener un número anormalmente bajo de glóbulos blancos en la sangre—, artritis y problemas de riñón, entre otros. “Antes de darme cuenta de lo que estaba pasando, mi cuerpo ya lo sabía”, dice la entrevistada.
Cada trabajo fue único, pero el sentimiento fue compartido: No más violencia. Todas hablaban de la importancia de encontrar una red de apoyo, de servirse de muletas unas a otras. “Hay quienes, a pesar de haber vivido situaciones similares, no empatizan o no quieren ayudar”, lamentaba una de las ponentes.
En 2026 hay que seguir hablando de violencia de género
Aunque hablar de violencia de género pueda parecer manido, viejo o menos urgente que otros temas, la realidad muestra justo lo contrario, sobre todo cuando se trata de mujeres migrantes.
Estos son algunos de los datos. En lo que llevamos de 2025 ya son 38 las mujeres asesinadas en España por sus parejas o exparejas. En 2024, el 51 % de las víctimas mortales (de un total de 47) fueron de origen extranjero. El Informe Migradas: mujeres migrantes ante la violencia de género constató que el 63 % de las mujeres migrantes ha sufrido algún tipo de violencia. En el caso de la trata, el Informe Mundial 2024 de la ONU contra la Droga y el Delito alertaba de que las niñas forman parte del grupo más vulnerable, con un aumento del 38 % en 2022.
Detrás de estas cifras hay historias que se repiten siguiendo lo que la psicóloga Lenore Walker describió como el “ciclo de la violencia”. Una fase de acumulación de tensión. Una explosión de agresiones físicas, psicológicas o sexuales. Y una falsa “luna de miel” donde el agresor pide perdón y promete cambiar antes de que todo vuelva a empezar.
En el caso de las mujeres migrantes, este ciclo se refuerza por una tríada especialmente peligrosa: el aislamiento social, la situación administrativa irregular y la experiencia compartida de muchas mujeres —migradas o no— sobre el amor romántico. Estos factores pueden sumar dependencia emocional, económica, social o legal, lo que dificulta aún más romper con la violencia y agrava la vulneración de sus derechos.
La explicación que da Walker ayuda a entender por qué las mujeres extranjeras tienen aproximadamente tres veces más probabilidades de ser asesinadas por violencia de género que una nacida en España.
El compromiso de Rescate no se detiene
Aunque los datos son escalofriantes, el compromiso de ONG Rescate para erradicar la violencia de género es inamovible. Por eso, contamos no solo con talleres de sensibilización —No Más Violencia y Basta de Violencia—, sino también con programas específicos para mujeres migrantes, como Sabina, que ofrece apoyo psicológico, jurídico y social de forma totalmente gratuita. Aunque el 25N haya pasado, seguimos trabajando para que las mujeres migrantes tengan un espacio seguro y libre de violencias en el que vivir.



