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En persona con Marian de Francisco, directora de Acogida: “Tratamos de dar una atención de calidad”

Marian de Francisco es trabajadora social de formación y de vocación desde 1997, como ella misma reconoce. Toda su trayectoria ha estado ligada a acompañar a personas en situación de vulnerabilidad. Sus primeros pasos profesionales fueron en ONG Rescate -cuando aún se llamaba Comité Internacional de Rescate-, donde comenzó como voluntaria tramitando visados de reasentamiento. En aquel momento, de la mano de sus mentoras Nora Avés y Miki Kalkus, a quienes nombra en numerosas ocasiones, descubrió no solo la profesión, sino también la importancia de escuchar, acompañar y entender a cada persona.

Con el tiempo fue creciendo dentro de distintos programas sociales y, aunque en 2006 su vida tomó otros caminos coordinando proyectos con jóvenes, mujeres o personas con discapacidad, nunca perdió el vínculo con Rescate. En 2022 regresó “a casa” para trabajar en el proyecto de acogida durante la emergencia de Ucrania junto a Cristina Bermejo y Carlos Echánove como responsable del área de Acogida. Lo que iba a ser una vuelta por unos meses, ya dura más de cuatro años y Marian se encarga de un departamento que no deja de crecer. No le cuesta reconocer errores ni tampoco nombrar y reconocer el trabajo de cada una de las personas que impulsan el funcionamiento de su área.

Crecimiento del área de Acogida y retos en su evolución

Pregunta: En los últimos cuatro años, el área de Acogida ha experimentado un crecimiento muy significativo. ¿Qué factores han sido clave en esta evolución?

Respuesta: En los últimos cuatro años confluyen las emergencias de Ucrania y la de costas en Canarias, que hacen que la demanda plazas en el sistema de acogida crezca exponencialmente. El ministerio (se refiere al Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones) nos solicita a todas las entidades la apertura de plazas de acogida en tiempo récord y, tras una valoración por parte de la entidad, mucho esfuerzo, trabajo e ilusión, nos embarcamos en ese nuevo reto.

P: Todo esto habrá supuesto un reto importante a nivel del equipo profesional también.

R: En cuanto a reto para los equipos profesionales, en febrero de 2022 Rescate contaba con 33 plazas de acogida y hoy, en marzo de 2026, contamos con cerca de 1.200 plazas. Imagínate…

P: En este proceso de crecimiento, ¿hay errores que se puedan confesar?

R: La contratación y formación de los equipos realmente ha sido un reto constante. Este contexto se ha reproducido en todas las entidades, ya que en el tercer sector hay muchísima rotación, así que hemos tenido que trabajar muy duro para poder competir en el mercado laboral con las grandes ONG’s. Hemos destinado mucho tiempo a formar a nuevos talentos que en algunas ocasiones se han marchado poco después. Ahora mismo estamos en una etapa de estabilidad que ojalá nos dure mucho tiempo.

Consolidación de ONG Rescate y confianza institucional en la acogida humanitaria

P: Ese mismo Ministerio ha ido depositando cada vez más confianza en ONG Rescate. ¿Qué crees que ha hecho que la organización se consolide como un referente en la gestión de programas de Acogida Humanitaria?

R: Tras acabar la emergencia Ucrania, cuando nuestras plazas pasan al SAPIT -Sistema de Acogida y Protección Internacional y Temporal-, tuvimos muchos fallos. Nos costó aprender a llevar la gestión de tantas plazas, pero lo logramos preguntando, realizando formaciones y de la mano de nuestros técnicos de referencia en el Ministerio.

También intentamos siempre ‘ese poquito más’ que aprendí en mis inicios en Rescate. Tratamos de que nuestra actividad sea por y para las personas acogidas, procuramos dar una atención de calidad con nuestros equipos y en nuestros centros y poco a poco vamos invirtiendo en que cada vez todo sea mejor. Somos conscientes que aún somos una entidad pequeña, pero esperamos seguir creciendo y seguir mejorando como hemos hecho siempre, sin perder nuestra identidad, que está en la acogida y el acompañamiento de las personas.

Expansión territorial y trabajo con comunidades locales

P: Además de los centros en Madrid y Guadalajara, la expansión más visible de ONG Rescate llegó con las aperturas en Galicia y Valladolid. ¿Cómo se articula una expansión territorial tan grande?

R: La apertura de Galicia y Valladolid ha supuesto para la entidad, y para todas las personas que trabajamos en ella, un reto inmenso.

Las hemos hecho en tiempo récord. En los inicios realizamos casi una apertura de centro por semana en Galicia. Eso implica un esfuerzo gigante en todos los sentidos, no sólo en la parte operacional. En una entidad como la nuestra, los donantes financian fundamentalmente puestos operacionales como trabajadores sociales, educadores o psicólogos, pero nada de esto hubiera sido posible sin las compañeras de Compras, Finanzas, Logística o Personal. Solo tengo palabras de agradecimiento por el fantástico trabajo que realizan.

En el caso de Valladolid ya teníamos la estructura administrativa creada, pero también se realizó en tiempo récord. En una semana habíamos abierto un convento del siglo XVII y lo habíamos convertido en un centro de acogida para personas refugiadas una vez más.

P: ¿Qué tal sienta esto a los vecinos y vecinas de la localidad?

R: Si algo nos ha demostrado todo este proceso es que acercamos la realidad de otros países a pequeños rincones de nuestro país. Tener un grupo de personas de Mali trabajando en diferentes empresas en Galicia, o familias en Valladolid o Guadalajara establecidas en pueblos de 1.500, 3.000 o 5.000 habitantes da sentido a nuestro trabajo y también a esos pequeños municipios. Hace nada nos decía el alcalde de Medina de Rioseco (Valladolid) que desde hacía mucho tiempo el padrón del municipio no era positivo. Hoy sí lo es y hay más nacimientos que defunciones. Esto nos llena de alegría.

Coordinación entre centros y acompañamiento integral en la acogida

P: Una pata fundamental del proyecto serán por tanto las administraciones y el tejido empresarial local.

R: Cuando abrimos un centro nunca pasamos desapercibidos. Es verdad que generamos mucha expectación. Siempre hablamos primero con los ayuntamientos y entidades locales y explicamos el proyecto como parte del sistema de acogida de Protección Internacional que depende de la Secretaría de Estado de Migraciones.

Es fundamental trabajar con la administración local, empresas y demás agentes comunitarios. Esto no se trata de aplicar el manual de acogida del SAPIT, se trata de completar el círculo, de ofrecer soluciones reales, lugares donde las personas que acogemos puedan diseñar un proyecto de vida.

P: ¿Le gusta pensar que el impacto en las comunidades locales donde se implanta el proyecto es, por tanto, positivo?

El impacto en las personas acogidas me gusta pensar que es muy grande, muy positivo. Al final es en nuestros centros donde estas personas descansan, aprenden y comienzan un nuevo camino. Reciben formación y nos gusta pensar que es crucial para su proceso de inclusión una vez dejan el centro.

Como siempre, son las personas las que generan impacto en las comunidades, y tenemos cientos de experiencias de participación ciudadana de nuestras personas acogidas en las diferentes comunidades en las que estamos presentes. Desde participación de personas subsaharianas en la Cabalgata de Reyes de pueblos en Galicia, o familias españolas con niños que van a sus pequeños pueblos de toda la vida y de repente por primera vez en muchos años el padrón es positivo. Hay muchas anécdotas muy bonitas.

Metodología, coordinación y acompañamiento integral en la acogida

P: ¿Cómo se articula el trabajo entre los distintos centros para garantizar una atención coordinada y de calidad?

R: He de decir que cada vez mejor -sonríe-. Desde hace más de un año el programa de Acogida cuenta con dos personas, nuestros compañeros Elena Gómez y Ferran Blavi, que trabajan directamente en la estabilización y la unificación de metodologías y procedimientos del programa que se implementan en la red nacional de centros. Se realiza un seguimiento y acompañamiento a los equipos y a los centros en la formación de estos procedimientos y un seguimiento exhaustivo de las incidencias.

Por otro lado, también en la aplicación de las metodologías están los responsables nacionales de áreas técnicas (abogados, educadores, trabajadores sociales, psicólogos, profesores de español y técnicos de empleo), que trabajan en la red de centros de forma transversal con los perfiles de cada disciplina. Esto hace que tengamos una foto al detalle tanto desde las coordinaciones de los centros como desde las áreas.

P: ¿Sería todo esto posible sin el acompañamiento integral —social, psicológico, jurídico y laboral— en los procesos de acogida?

R: La naturaleza del programa es precisamente la acogida de las personas y el acompañamiento multidisciplinar durante todo el proceso. Es el sentido de nuestro trabajo, acompañar a estas personas desde todas estas áreas técnicas y también en todas las necesidades que se van presentando. Me refiero a necesidades médicas, personas con enfermedades graves, cuidados paliativos, discapacidades o situaciones de dependencia, fallecimientos de familiares, transmitir malas noticias… Todo aquello para lo que estamos preparados y también para lo que nunca querríamos estarlo.

P: Para terminar, ¿cuál sería el desafío que aún está pendiente?

R: Si tuviese que decir alguno, sin duda el principal reto es la vivienda y otro muy importante e ilusionante a la vez es seguir trabajando en soluciones duraderas de inclusión en la España ‘casi llena’.

Publicado el: marzo 24, 2026

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